sábado, 23 de junio de 2007

Narwä Hilyatári

Bueno, doy inicio a mi aportación en el Blog adjuntando el texto sobre la sociedad Nurulantë, su política, su ejército, sacerdotes y templo. De momento, es todo lo que hay :P

Lo he titulado "Narwä Hilyatâri" porque es el nombre que más nos gustaba a Aratir y a mi de los que barajamos para los clanes como tales. Sería algo así como "Los que siguen el Narwä". El Narwä a su vez es "La Esencia Guerrera" o el "Espíritu Guerrero". De todas formas, el nombre todavía hay que decidirlo.

Sociedad
Los Nurulântar
Los únicos que poseían derechos políticos eran los Nurulântar propiamente dichos, es decir, aquellos que habían superado con éxito el Narwänolme, y además poseían una propiedad suficiente como para permitirle sufragar los gastos de su ciudadanía.

Como sociedad, se dividen en varias castas, o clases, aunque dichas clases no eran totalmente estáticas, pues se podía pasar de la clase superior a la inferior, o viceversa. En general, la clase venía determinada por el valor en la batalla, además de por el nacimiento o la propiedad.

La primera casta formada por la nobleza Nurulânte, son los Tawar. Su condición venía dada por el nacimiento, y eran los que ocupaban los cargos más importantes en el ámbito político, militar y sacramental. Pero si bien su condición estaba marcada por su nacimiento, su estatus podía mermar en caso de no superar el Narwänolme, o de demostrar cobardía en el combate.

En ambos casos estos ciudadanos eran denominados con el término de "mâgâ" (los "manchados"), y se los sometía a toda clase de desprecios y vejaciones: obligación de pagar el impuesto de soltería, expulsión de los equipos de juego, de los coros, de las comidas en común, etc. Su estado de marginación les obligaba al estado de siervos, como los Hekenâ, si bien les estaba permitido redimir su deshonra mediante la guerra.

Los Tawar se dividían a su vez en dos grandes grupos. Por un lado, los Maktâr (guerreros), y por otro, los Ayamân (sacerdotes).

La segunda casta estaba formada por los Makar. Comerciantes, artesanos, constructores, arquitectos, y en general, cualquier oficio libre de ejercerse. Ejercían plenos poderes políticos y militares según su nivel adquisitivo.

El nivel adquisitivo influía cada vez más en la vida de los Nurulântar, y los Makar poco a poco conseguían ascender en su estatus gracias a ello, pues podían inscribir a sus hijos en el Narwänolme por un alto precio. A pesar de ello, no eran muchos los Makar que superaban las terribles pruebas del Narwä, y regresaban con vida de su primera batalla.

La tercera casta estaba formada por los Hekenâ (Excluidos). Con la categoría de siervos de los Tawar, y están adscritos a la propiedad a la que pertenecen, pueden casarse y tener hijos y se quedan con los frutos de su trabajo una vez deducida la renta que le corresponde al titular de la hacienda. De modo excepcional, los Hekenâ podían ser reclutados para el ejército y liberados luego, pasando en éste caso a ser Makar.

El paso de la segunda y la tercera casta estaba asegurado en cambio, si, según los rituales de los Nurulântar, un Makar o un Hekenâ demostraban poseer el Onnar de un guerrero. Ésta situación se producía de forma puramente accidental, pues para demostrar que el espíritu guerrero reconocía a un igual, debía dejar una herida y una marca reconocible en ella. Éste tipo de casos se producían de forma totalmente ocasional, y esporádica. No obstante, además de ésta prueba, debían superar igualmente el Narwä, y demostrar su valor en el campo de batalla.

Existe un cuarto grupo, que no se incluye entre sus clases sociales, pero que con el tiempo comenzó a formar parte de la sociedad Nurulânte. Son los Edlâr (viajeros), principalmente extranjeros acogidos en sus tierras, son mantenidos al margen del cuerpo cívico, que les niega cualquier derecho político. Aunque libres, jamás participan en decisiones. Poseen el monopolio del comercio y comparten el de la industria y la artesanía con los siervos. Entre los Edlâr también hay campesinos, reducidos a cultivar los terrenos menos productivos.

La Educación Nurulânte: El Narwänolme
Se caracteriza por ser obligatoria, colectiva, pública y destinada en principio a los hijos de los Nurulântar, pero sobre todo por estar enfocada principalmente a la guerra y el honor.

A los diez años se arrancaba a los niños de su entorno familiar y pasaban a vivir en grupo, bajo el control de los Turhêr, en condiciones paramilitares. A partir de entonces, y hasta los treinta años, la educación se caracterizaba por su extrema dureza, encaminada a crear soldados obedientes, eficaces y apegados al bien común, más que a su propio bienestar o a su gloria personal. Los muchachos debían ir descalzos, sólo se les proporcionaba una túnica al año y ningún manto, y, sometidos a una sub alimentación crónica, se les fuerza a buscarse su propio sustento mediante el robo. Las disciplinas académicas se centran en los ejercicios físicos y el atletismo, la música y la danza, y los rudimentos de la escritura y la lectura.

Sistema Político
La Kwarâ
Es la reunión de todos los Nurulântar, convocados en fechas fijas. Corresponde a la Kwarâ aprobar o no las propuestas del Khotsê, si bien no es de forma vinculante, y toma su nombre de su forma de votación, que es mediante el puño alzado. Es en la Kwarâ donde se elige a los miembros del Khotsê.

El Balî
Inicialmente, antes de la Gran Guerra, el poder del Balî era esencialmente militar, y se trataba de un cargo electo. Pero después de la Gran Guerra, se produjo un gran caos entre los Nurulântar, y *** se alzó en el poder, nombrándose Balî, y asumiendo el control militar, político y religioso.

El Khotsê
El Khotsê o Consejo estaba constituido por el líder y por otros treinta hombres y mujeres, elegidos por la asamblea. Elegidos por su sensatez y su capacidad militar, la mayoría de los Khotsêri pertenecían a las grandes familias de los Nurulântar, pese a que en teoría cualquiera podía presentarse al cargo.

El papel político del Khotsê era de gran importancia y no rendía cuentas a nadie. A él le correspondía el monopolio de la propuesta y la elaboración de nuevas leyes, estaba encargado de gestionar todos los asuntos de la política interna y tenía derecho de veto sobre las decisiones de la Kwarâ.

Así mismo constituía una especie de tribunal supremo que juzgaba los delitos y podía imponer la pena de muerte o la pérdida de los derechos cívicos. Ellos eran los que vigilaban el respeto a las tradiciones, imponían sanciones y penas de prisión y podían ordenar ejecuciones. También se hacían cargo de los asuntos exteriores, ejecutando las decisiones de la Kwarâ (presidida por ellos), ordenando movilizaciones y tomando cualquier decisión urgente que fuera necesaria.

El Otomasse
La composición de ejército de los Nurulântar se da en primer lugar en base a la especialización de sus guerreros. Sobre todos ellos, la figura del Artakâno (sería el cargo de Daedel), quien ostentaba el mayor poder militar (solamente por debajo del Balî) al mismo tiempo que los representaba en el Khotsê.

Los Baryâr, Sacerdotes Guerreros. Son la representación sagrada de los Espíritus. No entran en combate directamente, salvo que sea estrictamente necesario. Su función principal es el uso del poder de los Espíritus. Junto con los Baryâr se encontraba otro grupo sacerdotal, de suma importancia. Eran los Terhati, también llamados los Despiezadores. Ellos eran los encargados del despiece de cadáveres en los campos de batalla, y de dar sepultura a los restos desechados.

El Otomasse es la Hermandad del Ejército, que engloba a su totalidad. Se divide a su vez en varios grupos, según sea su grado de especialidad.

En primer lugar, los Hramahtâr, Los Salvajes. Es el ejército profesional de los Nurulântar, y por lo tanto, la élite. Estos se dividen a su vez en:
Los Rokkêrni, jinetes y domadores de caballos. Su arma principal era la espada, pero también podían utilizar arcos y lanzas.
Los Ehtyar, lanceros.
Los Philinar, arqueros.
Los Artamahtar, la infanteria en general.

En segundo lugar, los Rimbâr. En este grupo se englobarían los Makar y los Hekenâ, cuya participación en la guerra es ocasional, tanto si era voluntaria como obligatoria.


Dentro de la estructura del Otomasse, se encontraban los Turhêr, los Instructores. Ellos eran los encargados de llevar a cabo la educación de los Nurulântar, es decir, el Narwänolme.
En este grupo estaban los Istimar, los Maestros, expertos en cada una de las armas, técnicas, estrategia.
Los Nólar, Maestros en otras actividades, escritura, lectura, arte, música.
Así mismo, dentro de los Turhêr se encuentran los Maestros de los Animales. Los Farothar, especializados en depredadores terrestres, y los Soronar, los cetreros, especializados en depredadores alados.

Como un grupo aparte se encuentran los Hyòlar, Los Músicos, especializados en ritmos de guerra.

Cada uno de estos grupos se divide a su vez en función de una clásica jerarquía.
Arkenar, los Comandantes. Cada compañía llevaba siempre al menos, un Arken.
Túrer, los Generales. Cada compañía debía llevar al menos un Túre, pero normalmente eran tres.
Térar, los Capitantes. Un Tëra capitaneaba un sólo escuadrón dentro de la compañía.
Kánar, los Sargentos. Dentro de cada escuadrón, cada Káne organizaba su propio pelotón.
Teldar, los Cabos. Al ser su función la de ejecutar órdenes, podía haber más de un Teldo en cada pelotón.


El Airassë
El Airassë es la Hermandad de Sacerdotes Nurulânte, y engloba en ella tanto la orden sacerdotal de los Anamar, “Sacerdotes de la Muerte”, como la de los Faironnar “Sacerdotes de los Espíritus”.

Si bien el orden de los Nurulântar se centraba en la guerra, el honor, y en la muerte, habían logrado sobre todo un perfecto equilibrio con los espíritus animales que representaban esos mismos conceptos.

El Onnar o Tótem representaba el vínculo de un Nurulânte con su espíritu vital en la naturaleza, pero no todos los espíritus eran válidos. El Onnar debía representar su alma guerrera, y era por lo tanto necesario que su espíritu vital estuviera relacionado con la guerra y la muerte. Sólo los depredadores o carroñeros podían representar el espíritu de un Nurulânte.

Eran los Faironnar los sacerdotes que regían ese vínculo. Ellos eran así mismo los encargados de percibir, al poco de nacer, el Onnar del Nurulânte, y quienes llevaban a cabo el Onnar Tenwê.

El Onnar Tenwê era un rito individual que se incluía dentro de la Instrucción de los Nurulântar. A los 15 años, el niño era abandonado a su suerte en una zona seleccionada por los Faironnar, tan sólo equipado con su túnica, un trozo de pan, y una pequeña daga. Allí, debía ser encontrado por el espíritu animal que representaba su Onnar. En una lucha cuerpo a cuerpo, debía ser marcado por su espíritu, antes de acabar con su esencia vital. Pues el espíritu sólo marcaba a aquellos que identificaba como iguales.

En caso de que el niño pereciera durante la prueba, se consideraba un hecho especialmente afortunado para la familia del niño, pues se creía que el vínculo había sido tan fuerte que el espíritu había decidido llevárselo con él.

Pero en caso de que el niño, a pesar de sobrevivir o incluso de haber matado al espíritu animal, no hubiera sido marcado por él, significaría que no era lo suficientemente digno para su espíritu, y por lo tanto significaba su marginación social. El niño pasaba a ser un Mâgâr, y con el tiempo, se convertiría en un Hekenâ.

Los Anamar formaban parte de los ritos más ancestrales de los Nurulântar, pues ellos eran quienes controlaban La Nuru, La Muerte, y todos los ritos relacionados con ella. Dentro de los Anamar se encontraban los Baryâr, Sacerdotes Guerreros, quienes invocaban a los Espíritus Muertos en el campo de batalla.

En relación a este hecho, la Instrucción Nurulânte concluía con un ritual colectivo, en el que el Nurulânte se enfrentaba por primera vez a la visión de los Espíritus Muertos, quienes serían sus futuros compañeros de batalla.

Dentro de ambos grupos se estableció una jerarquía similar.
Los Acólitos o Meinâr. La mayoría de ellos procedían de los Tawar, pero con el tiempo también los Makâr fueron escogidos como acólitos.
Los Maestros, o Ainâr. Ellos eran los responsables de la gestión del templo, y de los oficios habituales, así como de la instrucción de los Meinâr.
Los Altos Maestros o Axanâr. Eran 10, elegidos así mismo entre los Ainâr. Su función era más bien política. Oficiaban sobre todo los grandes rituales colectivos organizados por el Khotsê. También eran el nexo de unión con el Khotsê, pues 5 de ellos, elegidos por la Asamblea, formaban parte del Khotsê.

El Templo
Oiomurë era la colina sagrada de los Nurulántar. Sobre ella crecía un bosque antiguo, espeso, húmedo y salvaje, que persistía bajo una eterna bruma. A sus pies los Ayamân establecieron un gran templo, que abrazaba la colina con dos grandes semicírculos.

Uno de ellos fue construido en mármol negro con delicadas vetas rojas. Era el Korinfirë, el Templo Anamâr. Una escalinata ascendía hasta un impresionante pórtico columnado, cuyos capiteles estaban decorados con siniestras representaciones de espíritus y muerte.

Era el Korinfirë un lugar muy importante para los Nurulântar, pues su función incluía la tintura en sangre de las telas empleadas por el Ostomassë para confeccionar sus uniformes. Y también era allí donde se iniciaba el proceso de creación de puntas de flecha y lanza, todas ellas realizadas en hueso. También participaban en la creación particular de todo tipo de abalorios y adornos, que incluían dichos materiales.

Por esa razón, el Korinfirë incluía talleres textiles con pilas llenas de sangre, grandes almacenes y alacenas, y talleres.

Al otro lado de la colina se encontraba el Korinsúlë, construido en mármol blanco con vetas rojas. Su arquitectura era así mismo el reflejo del templo anterior, pero los capiteles de las columnas estaban decorados con imágenes totémicas de los Onnar, cuyos espíritus se habían fundido con los Nurulântar. Eran por lo tanto imágenes terribles de máscaras deformes.

Los Envinyâr
Como un grupo aparte se establecían los Sanadores, aunque por cuestiones puramente prácticas, se habían establecido cerca del Templo, en Envinyarinar. Dentro de los Envinyâr también había un grupo de Meinâr, pero su organización incluía además los Maestros Sanadores, o Vinkâr, y el Envinyê, Gran Maestro.


*************************

Bueno, creo que ya está todo. He añadido el tema de los Despiezadores, que ya se lo había comentado a Aratir (al final encontre Terhat que es "romper en piezas" XDDDDDDDD). Y creo que sobre todo me falta completar un poco más el tema del Balî, y añadir algo al Narwänolme. Por lo demás, salvo modificaciones o sugerencias que queráis hacer o añadir, creo que esta todo.

Bsos!!!

1 comentario:

Sergio S. Azor dijo...

Voy a poner yo tb mi primer comentario...Indil, está curradísimo, ha quedado genial!!!

Yo aun estoy ultimando algunas cosillas aver si las termino y posteo tb la Sociedad Aldalanta

Y para todos los que visiteis esto,está todo abierto para que posteeis vuestras ideas, q para eso ha sido creado esto.

Bsos y abrazos!